Una leve esperanza de que Grecia pueda poner fin a su estancamiento político sin tener que llamar a nuevas elecciones surgió ayer. El líder del partido socialista Pasok, Evangelos Venizelos, dio un “primer paso” hacia la formación de un gobierno de unidad, tras recibir el apoyo de la centroizquierda. Pero las alianzas aún son muy endebles.
Venizelos se reunió ayer con el dirigente del pequeño partido Dimar, Fotis Kouvelis, quien se mostró favorable a la formación de un “gobierno ecuménico” con la misión de “mantener al país en la zona euro”. “Hemos dado un primer paso”, declaró Venizelos.
La entrevista formaba parte de la ronda de contactos de Venizelos destinada a formar un gobierno tras las elecciones legislativas del domingo pasado, que no arrojaron ninguna mayoría clara. Los conservadores, que ganaron los comicios, y la izquierda radical, que quedó en segundo lugar, ya fracasaron esta semana en sus consecutivos intentos de formar gobierno.
Los 19 diputados de Dimar podrían permitir al Pasok (41 diputados) y al conservador Nueva Democracia (108) superar la mayoría absoluta en el Parlamento.
Para que las negociaciones tengan un desenlace positivo, Venizelos necesita convencer al líder de Nueva Democracia Antonis Samaras, con quien prevé reunirse hoy.
Si fracasa este tercer intento, el país se vería obligado a convocar a nuevos comicios legislativos . Así, se retrasarían los compromisos de Grecia de adoptar nuevas medidas drásticas de austeridad, sin las cuales los acreedores dejarán de aportar ayuda financiera al país y lo llevarían al default.
