El socialista François Hollande tiene este martes una apretada agenda, inicio de lo que le espera como presidente de Francia. Tras tomar posesión del cargo a las 10.00 horas en el palacio del Elíseo, Hollande viajará a Berlín donde se reunirá con la cancillera alemana, Angela Merkel, firme defensora de las políticas de recortes y de austeridad. El líder francés defenderá, en cambio, su apuesta por las políticas de crecimiento.
Elegido el pasado 6 de mayo en segunda vuelta con el 51,6% de los votos, Hollande sucede en el cargo al conservador Nicolas Sarkozy, aliado de las políticas de Merkel, y se convertirá en el séptimo presidente de la Quinta República. Es el primer socialista que dirige el Elíseo desde hace 17 años.
El protocolo de la ceremonia de investidura empezará a las 10.00, hora en la que está previsto que el nuevo presidente llegue al Elíseo, donde será recibido por Sarkozy, que procederá al traspaso de poderes, incluido el protocolo vinculado al uso de armas nucleares. Tras la investidura se lanzarán 21 salvas. Hollande ha expresado su deseo de una ceremonia "sobria". No estarán presentes ni sus cuatro hijos ni su pareja, la periodista Valérie Trierwiler. A continuación, y como marca la tradición, el presidente recorrerá los Campos Elíseos en un Citroën descapotable hasta el Arco de Triunfo, donde rendirá tributo a la tumba del soldado desconocido. A continuación se dirigirá a la alcaldía de París, donde mantendrá un breve encuentro con el alcalde, el también socialista Bertrand Delanoë.
EL PACTO FISCAL
Nada más ser investido, Hollande nombrará a su primer ministro, cargo para el que suenan los nombres de Jean-Marc Ayrault y de Martine Aubry. Y una vez hecho esto, viajará a Berlín donde mantendrá un encuentro con Merkel, con la que abordará cómo salir de esta crisis, un asunto sobre el que discrepan profundamente. Durante la campaña Hollande defendió la necesidad de renegociar el pacto fiscal, algo a lo que se niega la cancillera, que ha insistido que el pacto es innegociable.