1. El Cholo ejecuta su planEl Atlético plasmó en el campo la idea de su técnico a la perfección. El conjunto de Diego Simeone fue, en el mismo partido, un eficiente funcionario, un abnegado jornalero y un asesino letal. Por encima de todo, fue un partido en el que, en todo momento, se jugó a lo que quería el Atlético de Madrid. Incluso cuando se encontraba replegado, defendiéndose hasta con nueve hombres por detrás del balón, el plantel colchonero se sintió en control de la situación.
En una final es clave el primer golpe, y el Atlético lo asestó al mentón a su oponente nada más iniciarse la contienda. Se adueñó del partido sin necesidad de jerarquizar el balón, limitándose, a un arte que dominan a la perfección. Adelantar líneas, presionar en bloque alto y forzar el error rival en zonas comprometidas. Así lo hizo ayer desde el principio, ahogando la salida del Athletic, sacándose rápidamente los nervios que pueden llevar aparejados estas citas y traspasando al equipo de Marcelo Bielsa todas las dudas que se puedan imaginar en un rectángulo de juego.
2. Falcao
Los jugadores especiales hacen jugadas especiales los días especiales. Así se manifestó Falcao, omnipresente durante toda la final. El hombre que ya fue mejor jugador del partido por el título de la Europa League el año pasado, volvió a serlo ayer. El delantero colombiano fue el factor diferencial. Si en todo lo accesorio fue mejor el Atlético, Falcao fue el dominador de lo trascendente. Se inventó dos goles casi de la nada, con la zurda, su pierna, en teoría, mala.
Fue el hombre de la final, y fueron los goles de la final. El primero, hizo al Athletic replantearse su existencia, y el segundo lo terminó de desnortar. Fue una actuación ‘maradoniana’, en la que el colombiano desnudó durante toda la noche las vergüenzas de Amorebieta y Javi Martínez. Como muestra de todo lo que fue Falcao la noche de ayer, una jugada suya que no terminó en gol. Tras una acción personal brillante, el delantero remató al poste. El rechace, llegaba nítidamente a los pies de un defensor rojiblanco. No obstante, Falcao, irrefrenable ayer, le levantó el esférico a su oponente, que tenía toda la ventaja. Un detalle nimio que explica muchas cosas sobre la final.
3. Entramado defensivo y centrales
Además de en la presión alta, el Atlético cimentó su victoria en un trabajo sin balón excelso. Presto a salir cuando recuperaba, el Atlético se replegó sin reparos formando con un 4-5-1 en las tareas defensivas. En la zona ancha, el trabajo de Mario Suárez, el mejor de los mortales ayer, y Gabi, fue el auténtico sostén del equipo. No sólo se limitaron a entorpecer los caminos interiores a los que siempre ha sacado tanto partido el Athletic de Bielsa, también ofrecieron criterio a la salida de balón. La solidaridad de Arda, Diego y Adrián para plegarse en ayudas defensivas fue otro de los secretos para neutralizar a un equipo que se despliega por oleadas.
En la actuación de los dos defensas centrales residió también una gran cuota del éxito del Atlético. Miranda y Godín sometieron por completo a Fernando Llorente, minimizado durante toda la noche ante la dictadura del uruguayo y el brasileño. La buena disposición de los centrales para encimarle, y las ayudas de los mediocentros para tapar a los objetivos de las descargas del delantero español, fueron el principal motivo por el que se puede entender la parálisis de un ataque que se había mostrado por momentos imparable durante esta Europa League.
4. Oficio y saber competir
Si el Atlético ganó ayer en el fútbol, también ganó en lo que Luis Aragonés llama ‘el otro fútbol’. El conjunto de Simeone supo gestionar a la perfección los diferentes actos emocionales del partido. Lo paró cuando quiso, exploró, dentro de la legalidad, los límites impuestos por el colegiado, y supo conservar el balón cuando la situación lo demandaba. De esto tiene culpa Diego, un jugador al que nunca ha quemado la pelota en los pies.
La estadística de faltas sirve para explicar cómo el Atlético utilizó los parones. 25 por 14 fue la diferencia en este término. El resultado, llevó a los colchoneros a no dejar nunca que el Athletic cogiera su ritmo ni se sintiera a gusto en ningún momento de la final.
5. Courtois y juego aéreo
Son innumerables los ejemplos del rédito que ha sacado el Athletic históricamente, y este año, al juego aéreo. Ayer, Thibaut Courtois, completó una actuación superlativa en este aspecto. El joven portero belga, se adueñó de su área, despejando todo lo que entraba en su radio de acción e insuflando a su defensa de una seguridad de la que se retroalimentó todo el equipo. Courtois imperial por encima de Llorente y de todo el Athletic de Bilbao, fue otra de las imágenes de una jornada histórica para el Atlético de Madrid.