viernes, 11 de mayo de 2012

Ola de ataques en Damasco: 55 muertos


En los ataques más sangrientos desde que comenzó la revuelta en Siria hace más de un año, por lo menos 55 personas murieron y más de 370 resultaron heridas ayer cuando dos coches bomba explotaron en un barrio del sur de Damasco.
Los atentados avivaron los temores a una guerra civil y pusieron en jaque el cese del fuego declarado el 12 de abril por el mediador de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan, que no ha logrado detener la represión de las fuerzas de seguridad del régimen de Bashar al-Assad sobre manifestantes pacíficos ni poner fin a los ataques de insurgentes armados.
Ningún grupo se atribuyó los atentados suicidas, pero el régimen de Damasco culpó a "los terroristas". En una carta dirigida al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el gobierno sostuvo que "estos crímenes muestran que Siria es objetivo de un ataque terrorista lanzado por organizaciones apoyadas financieramente y armadas por partidos que apoyan estos actos terroristas".
Por su parte, los principales grupos opositores negaron cualquier implicación y acusaron al régimen de Al-Assad de perpetrar los ataques con el fin de atemorizar a los manifestantes y a los observadores de la ONU desplegados en el país, y para alimentar la tesis oficial de que grupos afines a Al-Qaeda operan en el país."Estas bombas no son obra de los luchadores opositores", dijo el general Mustafa al Sheikh, jefe del rebelde Ejército Sirio Libre (ESL).
Los atentados con coche bomba se produjeron casi simultáneamente, alrededor de las 8 (hora local), en el barrio Qazzaz de Damasco, frente a un conocido edificio que alberga departamentos de los servicios de seguridad y espionaje militar.
El ataque conmocionó a Damasco: en el lugar del atentado, los cuerpos destrozados se mezclaban con los autos destruidos y los escombros provocados por la fuerte explosión, que dejó un cráter de tres metros de profundidad en el suelo y varios edificios semidestruidos. La agencia oficial de noticias Sana publicó imágenes terribles de vísceras tiradas por el suelo y fragmentos de cuerpos.
Muchos de los residentes que salieron ilesos estaban en estado de shock. Algunos de ellos gritaban: "Alá protege a Siria".
El Ministerio del Interior sirio dijo que el ataque hirió a por lo menos 372 personas y que estallaron más de 1000 kilos de explosivos.
El centro de Damasco está bajo el control estricto de las fuerzas leales al presidente Al-Assad, pero se ha visto conmovido por varios ataques con bombas desde que comenzó la revuelta contra el régimen en marzo de 2011. Grupos afines a Al-Qaeda se atribuyeron en el pasado ataques similares.
Sin embargo, la magnitud de los atentados de ayer confiere una nueva dimensión a la escalada de violencia en Siria. Una vez más se rompió la tregua gestada por Annan y ni siquiera la presencia de cerca de 70 observadores internacionales desplegados por el país para supervisar el alto el fuego consiguió mitigar la violencia.
El plan de paz ha enfrentado problemas desde el principio, con tropas del gobierno que bombardean zonas de la oposición y rebeldes que atacan convoyes militares y puestos de control a pesar del alto el fuego.
Las expectativas de alcanzar la paz pasan por un momento delicado mientras los temores a una guerra civil, en un país dividido por las tensiones sectarias, cobran fuerza.
Anteayer, el propio Ban Ki-moon alertó sobre el escaso tiempo disponible para detener la violencia antes de que se desencadene "una guerra civil a gran escala con efectos catastróficos para Siria y la región".
El doble atentado de ayer se produjo al día siguiente de que una bomba explotara cerca de un grupo de observadores de la ONU, en Deraa, al sur de Siria, y menos de dos semanas después de que autoridades sirias dijeran que un atacante suicida se había inmolado y dejado por lo menos nueve muertos en Damasco.
"Este es otro ejemplo del sufrimiento provocado al pueblo de Siria a partir de actos de violencia", dijo ayer el general Robert Mood, líder de los observadores de la ONU, que visitó el lugar de las explosiones y anteayer resultó ileso en el atentado en Deraa.
CONDENA INTERNACIONAL
Por su parte, Ban Ki-moon condenó el doble atentado y "reiteró su petición urgente a todas las partes de respetar todas las obligaciones para cesar la violencia armada bajo cualquier forma, de proteger a los civiles y de distanciarse de los atentados con bombas y otros actos terroristas", según dijo su vocero, Martin Nesirky.
La Casa Blanca dijo que no creía que los ataques fueran representativos de la oposición siria. "Hay claramente elementos extremistas en Siria, como lo hemos dicho siempre, que están tratando de aprovecharse del caos en el país, el caos causado por el brutal ataque de Al-Assad contra su propio pueblo", afirmó el vocero presidencial Jay Carney.
El Consejo de Seguridad de la ONU también condenó los "ataques terroristas" e instó a todos los involucrados en la violencia a cumplir con el plan de paz.
La Unión Europea denunció los atentados como "terrorismo puro", pero dijo que el plan de paz de Annan, que fue respaldado por el bloque, las Naciones Unidas y la Liga Arabe, aún era viable para terminar con el baño de sangre.
"Es la mejor opción para intentar alcanzar la paz en Siria", dijo Michael Mann, vocera de la jefa de la diplomacia europea, Catherine Asthon.
Rusia, por su parte, acusó a países extranjeros que no identificó de alentar la violencia y dijo que Moscú no cederá a la presión para cambiar su posición respecto de Siria. Rusia y China han bloqueado acciones del Consejo de Seguridad contra Damasco, aunque ambos gobiernos apoyan los esfuerzos de Annan.